18.4.10

Miedo con M de mujer

Fotografía de Maggie Taylor
"
Elevador del estado de ánimo"

Se podría pensar cualquier cosa. Cuando paseas y sientes que unas pesadas pisadas acompañan las tuyas, una podría pensar cualquier cosa, cualquier cosa menos que fueras tú. Te ronda la cabeza la imagen de mil películas y otros tantos telediarios, y de golpe te sientes pequeña, indefensa y nada. Se te pasa por la cabeza cualquier cosa menos que esas pisadas pertenezcan a alguien que busca encontrarse contigo. La noche, los confusos sonidos y esta inseguridad de mujer sola ante un mundo de hombres hacen que el corazón se me salga del pecho y que el pánico se apodere completamente de mi razón y de mis sentidos. Y después sorpresa, alegría, bienestar, tranquilidad y una gran dosis de sentimiento de “ser la tía más ridícula del mundo” sustituyen el sudor frío que comenzaba a correrte por la frente y la espalda. Te desaparece el sentimiento de miedo que minutos antes te inundó completamente, que ocupó todo tu cuerpo y que ahora… mientras hablas con ese “conocido” te condiciona de tal forma que incluso te alegras de ver y sonríes con felicidad a una persona que en otras circunstancias no lo harías. Te sientes manipulada por algo que no controlas y regresa ese sabor en la boca, tan conocido por otro lado por lo habitual, a decepción con una misma, con lo que te rodea, con el mundo y con la vida. Y lo peor, saber con toda certeza, que mañana pasará otra vez… en cualquier calle, en cualquier lugar volveré a sentirme Nada.

14.4.10

Alta traición

Fotografía "Género Humano"
de Antonio Ruiz
No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

José Emilio Pacheco

13.4.10

Etapas

Fotografía de Evan Lavine "Los cuatro"

Cierro los ojos, cuento hasta tres y todo regresa de nuevo.

Resulta cíclico: cada comienzo de primavera se me amontonan los pensamientos y los recuerdos como si no hubiera pasado el tiempo. Como en un dejavú. Cierro los ojos y regresas.
Aquel adiós lo dije con el corazón y con la cabeza, con las manos, los ojos, la boca y con el estómago; lo grité con todo mí ser en cuerpo y alma. Fue largo el parto y me costó mucho provocar la situación que hiciera natural todo y mucho más mantenerla como para seguir pensando en ello. Y no creas que me estoy echando atrás... no, no… Posiblemente lo parezca, pero solo intento poner de nuevo en claro mis ideas. Necesito recordar todas las razones, poner orden en mis sentimientos y pararme una vez más, a pensar en aquello. Fue una decisión importante, muy dolorosa y tremendamente necesaria. No es tan raro después de tantos años asustarme como una adolescente frente a lo desconocido o no tan desconocido, y correr a esconderme debajo de la mesa cuando decido quitar el polvo a los recuerdos y enfrentar mi sombra y tú recuerdo, el de entonces. A lo mejor descubro que me equivoqué. Estoy segura de que no, pero y sí, si… No es que yo quiera borrar lo ocurrido, pensar que nada pasó; no es que me arrepienta, o que pese tanto en mi ánimo lo que echo de menos de aquella etapa, ni siquiera que no pueda respirar cuando pienso en aquellos días; no creo que sea nada de eso. Quizá solo intente justificarme… o simplemente se me pasó por la cabeza que pudiera estar confundida y que toda mi argumentación fuera solo eso, una pobre argumentación y nada más. Quizá no tenga ningún sentido ni lo que pienso ahora ni las justificaciones de entonces. A lo mejor solo me estoy dejando influenciar por el presente, o por los recuerdos que insistentemente se apoderan de mí últimamente, quizá esto quiera también decir algo. Lo único cierto de todo es que cierro los ojos nuevamente, cuento hasta tres y todo regresa de nuevo y yo sigo aquí, parada, permanentemente quieta, siendo la mujer que antes no era y luchando por ser la mujer que un día vi reflejada en un espejo y, sabes qué? Me gusta ...

Han pasado muchos años desde la primera rosa a ésta que tengo en mis manos. Dime... en qué se diferencian?

10.4.10

Colores


Había una canción... Cómo era su letra? Decía algo de luces del color del sol... No se. No puedo recordarla. Aquella canción, que seguro tu sí recuerdas, pasea y se mece de vez en cuando, sobre las flores lilas de las matas de lavanda que plantamos al fondo del jardín, junto a la piedra grande, donde te sentabas a cantármela. Ahora inundan todo este lado con un olor suave.

Voy a pintar mi pelo del color de sus hojas y así mis ojos, se volverán del color de sus flores. Mientras se produce el milagro, sigue cantándome esa canción.

En el sillón...

En el sillón marrón, de ausencias lleno,
mil noches soñadoras he pasado.
Entre luces y humo: una ventana
y por ella, canciones de despedida.

Sueño eterno y pasajero de soledades
dejé que el tiempo y tu tristeza
me inundaran el alma
de suave melancolía, dulcemente.

En el sillón marrón sentada, te veo
como veo el mundo: ojos negros, oscuros,
misterio en tu voz de amante,
caminar alegre
soñador de eternas quimeras y amigo.

Cuéntame un cuento largo, de atardeceres
rojos, de blanca arena, de sol radiante
acaríciame el pelo y cántame
una canción alegre, una canción serena
que hable de ti.

Sueño melancólico. No llegas
a desprenderte de tu tristeza.
Si yo supiera…
Déjame acompañarte, ser tu amiga
y con tus fuertes brazos y
mi alegre sonrisa, caminar juntos.

Por los campos de esta soleada Castilla
te encontré y entre sus recuerdos
conservarte quiero.
Amigo y amante, tú arriba yo abajo
Separados por mundos distintos,
por caracteres iguales y así:
yo aquí, tu allí, vivimos.

9.4.10

Primaveral


El invierno se retira dando sus últimos adióses fríos y llenos de tristeza.
Cómo son los corazones que se alimentan del frío viento? Cómo son los sueños que anidan en él ? Su escarcha solo me deja tiempo para pensar en la primavera y no termino de mirar el jardín ansiando sus brotes y su renacer.

En la otra habitación suena la música de piratas:
"Me miras con las manos escondidas en la mesa y piensas "¿que dirán?"
Piensas que estas muerta
que no existe ni un momento para descansar
yo no insistiré, quizás esté asustada creo que podría liberar este dolor
lamento no entender creo que podría liberar este dolor

Nunca ha estado claro de que estado te lamentas cuando estas así
piensas que la risa no consigue amortiguarme lo que tengo aquí

yo no intentaré saber que está pasando
solo trataré de hacerte ver que este dolor se ira cuando te
duermas duerme que yo haré que sueñes bien, mi amor
lamento no entender
creo que podría liberar este dolor
duerme que yo haré que sueñes bien,
mi amor"
Ahora, con el comienzo de la primavera, vivo dejándome llevar por el arrumaco del calor sobre la piel. Por el olor a jazmín y a las gardenias que plantamos el año pasado. Recuerdas cuando me dijiste: Te cuidaré!
Sentada en el jardín, dejando entrar en mí todos sus sonidos; arañando su alma, aprendo nuevamente a vivir. A vivir otra vez. Dejo el letargo del invierno, lanzo a ti la mirada, pero aun no se distinguir entre besos y raíces... Necesito pensar que vivir es tan solo escuchar cómo crece el jardín y abandonarse a sus sensaciones. Me gusta sentir el sol entre tus hojas. Me gusta sentir el frío al dejarte pasar... cuando no me tocas y moverme deprisa para seguirte... para que me abraces de nuevo.

Ya falta poco para tenerte aquí otra vez!!

Me llamo barro...

Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
Que mancha con su lengua cuanto lame.
Soy un triste instrumento del camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro desplegada.

Como un nocturno buey de agua y barbecho
que quiere ser criatura idolatrada,
embisto a tus zapatos y a sus alrededores,
y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores.[..]

[..]Barro en vano me invisto de amapola,
barro en vano vertiendo voy mis brazos,
barro en vano te muerdo los talones,
dándote a malheridos aletazos
sapos como convulsos corazones.

Miguel Hernández

Apenas si me pisas, si me pones
la imagen de tu huella sobre encima,
se despedaza y rompe la armadura
de arrope bipartido que me ciñe la boca
en carne viva y pura,
pidiéndote a pedazos que la oprima
siempre tu pie de liebre libre y locaTeme que se levante huracanado
del blando territorio del invierno
y estalle y truene y caiga diluviado
sobre tu sangre duramente tierno.[..]

Teme un asalto de ofendida espuma
y teme un amoroso cataclismo.
Antes que la sequía lo consuma
el barro ha de volverte de lo mismo.

Tu me quieres blanca

Fotografía de Melisa Mckolay "Lundy22"
Poema de Alfonsina Storni


Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba [...]

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada; [...]

[...]Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

1.4.10

Ser


"Nunca ha habido más comienzo que el que hay ahora,
ni más juventud ni vejez que la que hay ahora;
y nunca habrá más perfección que la que hay ahora,
ni más cielo ni infierno que el que hay ahora."
Walt Whitman. Canto a mí mismo.