8.7.11

Instantes



CÓMO LA LUNA
CÓMO LA LUNA HOY
EN SILENCIO

CÓMO TUS OJOS
COLOR DE MAR
TUS OJOS
EN SECRETO

CÓMO LA LUZ
NACIMIENTO
TUS PENSAMIENTOS
ROJO FUEGO
VERDES CAMINOS
CAMINOS
DE DESCONSUELO


Instantánea de Sébastien Simonot vista en Photo.net


6.7.11

Silencio



El viento avanza suavemente sobre el valle. Acaricia cada uno de mis sentidos llenando de música y movimiento todo lo que me rodea; cruzando, impávido, los campos de cerezos; meciendo, con su aliento, delicadamente las flores. --Sé que estás a mi lado. Sé que me hablas--. El viento pasa, sin mirar atrás, da la vuelta a aquella colina y antes de ponerse a jugar con los árboles deja caer sobre mí, en forma de rocío, el dulce perfume de las flores.

Ya pasaron los días de hablar ahora necesito silencio… y soledad.

Fotografía de Helena Blein "Cerezos Valle del Jerte"


4.7.11

Tenía que ser así



Tenía que ser así, que yo ahora piense lo que pienso y mire al vacío como lo estoy haciendo.  Que después de todo me sigas doliendo y que tus palabras continúen resonando en mis manos, pesadas y sin sentido.
Lo he meditado mucho y he llegado a la conclusión que no has existido, que jamás me tocaste y que nunca te amé.

No ha podido ser de otra manera.

Pintura de Sorolla "El rosal amarillo"

Una tarde cualquiera

Dibujo de Ronda Zamenhoff visto en Urban Sketchers

2.7.11

La belleza se revela cada día

Eres como la luz del atardecer en verano sobre el paisaje castellano. Suave y aterciopelada, abrazando el horizonte cubierto de trigales pesados y llenos. Así te siento. Allí te busco.
Misteriosa. Casi perfecta. Me inundas de una agradable sensación que extiende y engrandece todo lo que toca. Te veo en sus miradas, en la mirada de todos, en todos y cada uno de los colores del alma; unificadora de deseos, de sueños. Miraré siempre en tu dirección, sin apartar los ojos. Seguiré tu estela y amaré tus sombras. Buscaré tu caricia y tu consejo.
Apretada a mi pecho, entre suspiros, te guardo; allí donde la angustia aprieta el alma impidiéndome respirar; cerca de lo profundo, donde late la vida.
Los recuerdos se apartarán de mí. Quedaré sola y perdida entre miradas desconocidas e inquisidoras; pero se, si, lo se, que tu presencia me será siempre cercana y querida. Me acompañarás más allá del horizonte, al final del camino, allí donde -sin duda- todo comienza de nuevo.

Llorar no resulta tan sencillo cuando en el corazón ya no queda nada.