4.3.07

Compañero del viento


Texto: Mortezá Kají
Imagen: Portada de su libro Ed. del oriente y mediterráneo

Un vuelo en el firmamento de la poesía de Kiarostami.


Aunque alegre y riendo he nacido de la inexistencia
el amor me enseñó a reír de otra forma

Rumi

La característica fundamental del cine de Kiarostami es el modo de ver y mostrar. La poesía de Kiarostami es la continuación natural evolucionada de su cine, donde naturaleza y destino se unen, se evita la presunción de enseñar al interlocutor y no se aspira a un estrato superior, la maestría en el trabajo. La esencia de su poesía reside en la misma sencillez, sinceridad y precisión. En este sentido llega a niveles a los que no necesariamente podría llegar con el cine. ¿Por qué?

Primero: En los horizontes transparentes y libres de la poesía, él está solo y puede poetizarse a sí mismo tal y como es. Ya no se ve limitado por las dimensiones fatales del campo de las producciones audiovisuales. Las leyes férreas de la naturaleza no obstaculizan su camino. La presión del capital no lo limita, las personas y los medios de la industria de producción no suponen impedimentos. En el universo de la poesía, para registrar sus producciones, sólo necesita la pluma y el papel, y nada más. Cuando los conceptos paradójicos llegan a sus manos, él vierte estas fantasías del pensamiento en la lengua adecuada, la más sencilla y concisa del idioma, los deposita en el papel y la tarea concluye. Lo que se produce en poesía no es un intercambio con la gente, sino compañía, y, por ello, su poesía nace desnuda, libre, sencilla e inteligente, ajena a toda métrica que haría sufrir a la esencia pura de la lírica no recubierta de máscara. En su poesía no se da una visión, como en el cine, lujosa y adornada. No le preocupan las formas sencillas y complejas de los conceptos ni del idioma, ni las técnicas del medio, ni las ataduras del ritmo y de la rima. El material que hay en estas tiendas actualmente sirve para los que intentan presentar un concepto muy sencillo con elementos complejos y hacer que la nueva poesía sea más poética.

Segundo: Hace ya mucho tiempo que la época de la generosidad, la paciencia y la tolerancia cara a la manifestación verdadera y majestuosa, o bien falsa, de las formas ornamentales y las metáforas adoptadas para la comprensión del mensaje poético ha pasado y no se puede, ni se debe, esperar de las generaciones de hoy y de mañana que colaboren y se esfuercen por descifrar las dificultades léxicas y conceptuales de las cásidas de ritmo largo y complejo de Manucherí o de Jaganí. La poesía de hoy y de mañana, igual que la poesía del pasado, es concorde y adecuada a las necesidades del momento. Así pues, puede y debe ser como un relámpago que aparezca entre dos profundas y vastas oscuridades que se sitúan antes y después de aquel instante luminoso sorprendente y repentino. Esta clase de poesía es como una presencia breve y pura entre dos largas ausencias. El interlocutor futuro, sin paciencia y sin aguante, sólo tendrá la oportunidad de captar ese instante repentino y luminoso en su mente. Entonces, en un momento adecuado, se sentará y perseguirá el movimiento de ese instante y, con gusto, compondrá un poema como éste:

Siguiendo el espejismo
llegué al agua
sin sensación de sed

Se trata de un poema que está lejos del arcaísmo verbal y mitológico y del tecnicismo y, al contrario, lleno de sencillez y sinceridad. El interlocutor de esta poesía, el interlocutor de Kiarostami, igual que el de su cine, tiene un papel destacado y merecido respecto a aquello a lo que apunta la obra, lo cual significa respeto hacia el interlocutor a fin de que éste no sea consumidor como un mero consumidor sin voluntad. Kiarostami, en su escritura, en vez de responder o concluir fomenta en su interlocutor una interrogación parecida a la que se halla en los diálogos platónico-socráticos, y de este modo, sin sobornar al interlocutor, comparte con él el botín de su obra. Su pensamiento, que podría ser emotivo y tranquilo, se convierte en tormentoso e intelectual, de este modo advierte al interlocutor que la poesía es una pregunta continua, con un valor que se eleva por encima del reino de la palabra, y que el juego de las palabras es un fenómeno peligroso en el campo de la estética lírica.

Con la poesía de Kiarostami hay que intimar poco a poco y con calma, lo que exige comprender la necesidad de la poesía en el mundo actual. La suya no es una pieza literaria sin origen ni vínculos, es una obra inteligente, noble y con raíces. Se apoya en el ayer pero mira hacia el mañana y pasa por el sendero que será la vía válida para el futuro. La consolidación gradual de este tipo de poesía arroja a muchos versificadores o creadores de estilo fuera del campo de la poesía hacia el terreno del silencio y, al mismo tiempo, a muchos talentos silenciosos les pone una y dos palabras en la boca y les enseña a expresarse. La poesía mientras sea, hasta este punto, sencilla, desnuda e hija del tiempo no está pendiente de lo antiguo y lo moderno y, en vez de ello, se plantea lo genuino y lo absurdo. Si una poesía es genuina es nueva y seguirá siendo nueva, pero si es absurda, nace muerta. En el futuro no habrá oportunidad para dedicarse a la poesía mediocre y absurda.

En cuanto a la forma, para los que no tienen tiempo de concretar o carecen de aptitud crítica, es posible que les nazca la duda respecto a si esta clase de poesía es una imitación de otras, como el haiku o el josravaní del Irán de antes del Islam o los shatiat (dislates) de los místicos (tan semejantes estos dos últimos metros a la conocida estrofa japonesa), de los nuevos josravaníes de Ajaván Salés o cosas semejantes. Pero los exquisitos comprenden que este género literario, por próxima que esté a este tipo de poesía, es algo nuevo. Es indudable que los poemas de Karostami están vinculados a la cultura originaria de Irán y puede decirse que se acercan a los josravaníes por su forma y a los shatiat de los místicos por su contenido, con la diferencia de que estos dislates, que parten de un concepto metafísico, miran al cielo y sus versos son hijos de la tierra y plasman la historia de la vida.


Un potrillo blanco
viene de la niebla
y desaparece
en la niebla.
*
Nieva
nieva
nieva
el día se pone
nieva
noche
*
Huella de un transeúnte sobre la nieve
¿Algún trabajo lo ha requerido?
¿Volverá?
¿Por este mismo camino?
*
El cementerio
todo
nevado
sólo la nieve de tres losas
los tres jóvenes
se ha deshelado
*
Las nieves
se deshielan de pronto
y de pronto se borran
de los transeúntes las huellas
de la grande a la pequeña
*
La blancura de la paloma
se pierde en las nubes blancas
un día de nevada
*
El sonido del atabal
inquieta
a las amapolas de alrededor del camino
¿Van a volver acaso?
*
Cien soldados todos oído a la orden
van al dormitorio
una noche de luna en ciernes
Sueños rebeldes
*
Un pedacito de nieve
-recuerdo de un largo invierno-
la primavera en sus comienzos
*
Pensamientos amarillos
pensamientos violetas
juntos
y separados
*
La mujer del pelo blanco
contempla las florecillas del cerezo
¿Ha llegado tal vez la primavera de mi vejez?
*
Un viejo monje
aconseja
a los monjes jóvenes
entre los cerezos
os polluelos de un día
experimentaron
la primera lluvia de primavera
*
La mariposa gira en torno a sí misma
sin meta
bajo el suave sol de primavera
*
La primaveral brisa
hojea el cuaderno de deberes
un niño duerme
apoyado en sus manitas…
*
Un viejo monje
desayuna a solas,
el sonido de la tetera hirviendo



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