4.3.07

Estado de sitio



Texto extraido de: Por palestina, ediciones del oriente y memditerráneo
Imagen extraida de: http://www.document.no

Mahmud Darwish, el poeta enclaustrado en Ramala. Así lo designó Juan Goytisolo en un artículo donde reseña la visita de una delegación del Parlamento Internacional de Escritores del que forma parte a la ciudad de Ramala y a un poeta cercado, como sus tres millones de compatriotas, en una de esas ratoneras a las que se reduce actualmente la Autoridad Nacional Palestina.

En la propia Ramala, Mahmud Darwish compuso en enero de 2002 el poema Estado de sitio del que a continuación entresacamos algunos fragmentos. Después de sus palabras, una más sobraría.


***
Aquí, en la falda de las colinas, ante el ocaso
y las fauces del tiempo,
junto a huertos de sombras arrancadas,
hacemos lo que hacen los prisioneros,
lo que hacen los desempleados:
alimentamos la esperanza.

***
Vosotros, los que os habéis quedado en el umbral,
pasad,
tomaos con nosotros un café árabe
-acaso os sintáis seres humanos como nosotros-.
Vosotros, los que os habéis quedado en el umbral
de las casas,
largaos de nuestras mañanas,
necesitamos creernos
seres humanos como vosotros.

***
Cuando desaparecen los aviones, las palomas alzan
el vuelo,
blancas blancas, lavan las mejillas del cielo
con alas libres, y reconquistan la belleza y el reino
del aire y los juegos. Más y más alto vuelan
las palomas, blancas blancas. Ojalá el cielo
fuera auténtico -me dice un hombre que pasa
entre dos bombas.

***
Al asesino: Si hubieras visto el rostro de la víctima
te lo habrías pensado, te habrías acordado de
tu madre en la cámara
de gas, te habrías liberado de la razón del fusil
y habrías cambiado de idea: ¡así se recobra
la identidad!

***
Le ha dicho una mujer a la nube: cubre
a mi amado,
mojada está mi ropa de su sangre.

***

Si no eres lluvia, mi amor,
sé árbol
cubierto de frutos... Sé árbol,
y si no eres árbol, mi amor,
sé piedra
cubierta de humedad... Sé piedra,
y si no eres piedra, mi amor,
sé luna
en el sueño de la amada... Sé luna.
(Así le dijo una mujer
a su hijo en su entierro.)

***
Bajo sitio, el tiempo se hace espacio,
fósil eternidad.
Bajo sitio, el espacio se hace tiempo,
cita olvidada.


El próximo poema se publicó originalmente en el periódico al-Quds el 21/22 de octubre de 2000; recrea las conocidas imágenes del asesinato, el 30 de septiembre de 2000, del niño Muhammad ad-Durra, acribillado por el ejército israelí en brazos de su padre.


Muhammad


Muhammad,
acurrucado en brazos de su padre, es un pájaro temeroso
del infierno del cielo: papá, protégeme,
que salgo volando, y mis alas son
demasiado pequeñas para el viento… y está oscuro.

Muhammad,
quiere volver a casa, no tiene
bicicleta, tampoco una camisa nueva.
Quiere irse a hacer los deberes
del cuaderno de conjugación y gramática: llévame
a casa, papá, que quiero preparar la lección
y cumplir años uno a uno…
en la playa, bajo la palmera…
Que no se aleje todo, que no se aleje…

Muhammad,
se enfrenta a un ejército, sin piedras ni
metralla, no escribe en el muro: "Mi libertad
no morirá" -aún no tiene libertad
que defender, ni un horizonte para la paloma
de Picasso. Nace eternamente el niño
con su nombre maldito.
¿Cuántas veces renacerá, criatura
sin país… sin tiempo para ser niño?
¿Dónde soñará si se queda dormido…
si la tierra es llaga… y templo?

Muhammad,
ve su muerte viniendo ineluctable, pero
se acuerda de una pantera que vio en la tele,
una gran pantera con una cría de gacela acorralada; mas al
oler de cerca la leche
no se abalanza,
como si la leche domara a la fiera de la estepa.
"Entonces -dice el chico- me voy a salvar".
Y se echa a llorar: "mi vida es un escondite
en la alacena de mi madre, me voy a salvar… yo daré fe".

Muhammad,
ángel pobre a escasa distancia del
fusil de un cazador de sangre fría. Uno
a uno la cámara acecha los movimientos del niño,
que se funde con su imagen:
su rostro, como la mañana, está claro,
claro su corazón como una manzana,
claros sus diez dedos como cirios,
claro el rocío en sus pantalones.
Su cazador debería habérselo pensado
dos veces: le voy a dejar hasta que sepa deletrear
esa Palestina suya sin equivocarse…
me lo guardo en prenda
y ya le mataré mañana, ¡cuando se revuelva!

Muhammad,
un jesusito duerme y sueña en
el corazón de un icono
fabricado de cobre,
de madera de olivo,
y del espíritu de un pueblo renovado.

Muhammad,
hay más sangre de la que precisan los noticiarios
y a ellos les gusta: súbete ya
al séptimo cielo,
Muhammad.


(Traducción de Luz Gómez García)
(Publicado en Nación Árabe, nº 43, invierno 2001)

1 comentario:

  1. Hay un libro precisamente de Juan Goytisolo, Paisajes de Guerra, donde describe varios lugares devastados, entre ellos Palestina, no describe las guerras, sino la vida que tendríamos, nosotros, si viviéramos allí, uno de esos lugares es palestina,

    Hay otro libro, crónicas de ramala (Amira Hass) que recoje artículos publicados en la prensa, Amira Hass vive en Cisjordania desde el 93, denunciando verdades.

    recomiendo los dos libros para hacerse una idea de lo que es la vida allí

    Jesurra

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