22.1.11

La vida sabe a felicidad

Fotografía de Nicolas Pryde "Fresa"


“La vida es buena; es buena por sí misma; el razonamiento no le hace mella. No se es feliz por viaje, riqueza, éxito, placer. Se es feliz porque se es feliz. La felicidad es el sabor mismo de la vida. Tal como la fresa sabe a fresa, la vida sabe a felicidad. El sol es bueno; la lluvia es buena; todo ruido es música. Ver, oír, oler, gustar, tocar, toda una seguidilla de felicidades. Incluso las penas, incluso los dolores, incluso el cansancio tienen sabor a vida. Existir es bueno; no mejor que otra cosa; pues existir es todo y no existir es nada. Si así no fuera, ningún viviente duraría, ningún ser vivo nacería. Pensad que un color es una alegría para los ojos. Actuar es una alegría. Percibir también lo es y es la misma. No estamos condenados a vivir; vivimos ávidamente. Queremos ver, tocar, jugar; queremos desplegar el mundo. Todo ser viviente es como un paseante matutino. […] Ver es querer ver. Vivir es querer vivir. Toda vida es un canto de alegría”.

Propos "artículo" de "Alain" (Seudónimo de Émile-Auguste Chartier 1868-1951)
publicado en un periódico de Ruán en mayo de 1909

3 comentarios:

  1. ¿De dónde salen reflexiónes tan hermosas? ¿Las coleccionas?

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  2. Como Cervantes, soy aficionada a leer hasta los papeles que encuentro tirados en la calle y de esta forma, desayunando en una cafetería me puse a leer un suplemento del diario "El Mundo" llamado el Cultural y en él hacían una referencia a André Comte-Sponville. Me llamó la atención y apunté su nombre en una libretita que llevo siempre y cuando llegué a casa me puse a leer cosas de él y siguiendo sus pensamientos dí con un artículo en el que hablaba de Alain y su particular forma de entender la vida. Así encontré esta "cita". Plasmaba su pensamiento en los artículos que publicaba diariamente en un periódico de Ruán.
    Envidio a todos aquellos que pudieron leer sus artículos todas las mañanas y regresar a su quehacer diario con ese eco en la cabeza.

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  3. Ya no hay lectores así. Los ecos son menospreciados.

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