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28 mayo 2020

Gracias




Amigo, llévate lo que tú quieras,
penetra tu mirada en los rincones,
y si así lo deseas yo te doy mi alma entera
con sus blancas avenidas y sus canciones.

          Amigo —con la tarde haz que se vaya
este inútil y viejo deseo de vencer,
bebe en mi cántaro si tienes sed.

Amigo —con la tarde haz que se vaya
este deseo mío de que todo rosal
me pertenezca,
                          Amigo,
si tienes hambre come de mi pan.

           Todo, amigo, lo he hecho para ti. Todo esto
que sin mirar verás en mi estancia desnuda:
todo esto que se eleva por los muros derechos
—como mi corazón— siempre buscando altura.

Te sonríes —amigo... ¡Qué importa! Nadie sabe
entregar en las manos lo que se esconde adentro,
pero yo te doy mi alma, ánfora de mieles suaves,
y todo te lo doy... Menos aquel recuerdo...

...Que en mi heredad vacía aquel amor perdido,
es una rosa blanca, que se abre en silencio...

Pablo Neruda - 1923

18 mayo 2020

a Maxi


Viñedos en Orense
Viñedos en Orense


He aprendido a celebrar tu recuerdo, sin tristezas, sin llanto... con un poco de melancolía, sí, pero con el corazón lleno de tus sonrisas.
Todos los días me vienen a la cabeza momentos estupendos que pasamos juntos y cada vez con mayor frecuencia te recuerdo en los días especiales como el de hace unos días, con una sonrisa. Me acompañas siempre, llenando tu ausencia con tu cariño y con los miles de momentos parecidos que viví junto a ti. Hoy te recuerdo y te hablo especialmente porque ya queda poco para el aniversario de tu, no tan lejano, adiós y aunque me sigue doliendo terriblemente tu muerte y tu sufrimiento, sé que en el camino solo me acompañará tu sonrisa y mi amor por ti. TQM.


@}-}--


20 abril 2020

Dime cómo pasó


Madrid desde la azotea de la Cruz Roja

Dime cómo pasó.
Todo se volvió plomizo, sin sentido.
Tú con la voz ronca y esa radiante sonrisa
y una tristeza interminable en los ojos.
Caminábamos juntos y nos mentimos,
de una forma natural,
pestañeando y cerrando los ojos para no ver. 
Ahora, cuando ya no hay remedio,
quiero ver la ciudad.
Acompáñame a andarla de cabo a rabo,
-antes de que nos señalen desde arriba-
por calles y avenidas sin coches
entre interminables árboles negros y muros sin vida,
como gotas de lluvia en caída sin fin.
Cómo seguir adelante sin pensar, sin mirar, sin oler,
sin tocar,
con el alma rota y los pies endurecidos. 
La ciudad agotada y silenciosa,
implorando salir de la rutina,
clama debajo y a lo lejos.
Y un hachazo de angustia nos
parte el alma en dos.
Ayúdame a pasarlo y a tragar
siempre a gatas o a pie, arañando las piedras.
Que el feliz final parece no llegar
Al menos para ti.

07 abril 2019

Volver a empezar



Dejé pasar el tiempo. El invierno quedó atrás y hoy camino, después de todo, hacia el jardín, entre los pequeños dragos. Tanto tiempo no es nada, apenas un rato y sin querer me encuentro sentada debajo del árbol mayor, mirándote,  queriendo recordar aquellos años, imaginando cómo será ir de tu mano otra vez. 
Estás hermoso. Has crecido mucho y tus raíces parecen fuertes. Siempre fuiste fuerte a pesar de ti. 
¿Recuerdas tu primera vez en el jardín? Fue hace mucho... Quince años hace que llegaste y apenas representan un segundo cuando te siento cerca. 
Te miro y veo la primavera en ti. La fuerza de la vida y su lucha. En mí entró hace apenas unos días y aún me acomodo a su calor y a su luz. Veo que a ti te ha sentado bien. Estás radiante. 
Me cuesta mirarte sin sonreír. Son tantos recuerdos! Hace tanto tiempo...! Y sin embargo aquí estoy sintiendo lo mismo que aquel día, que aquellos años, de la misma forma y con la misma intensidad. Aún no has florecido y ya siento tu olor dentro de mí. Siempre fuiste hermoso y ahora, con el paso del tiempo, más. Las cicatrices de la vida  en el jardín no hicieron mella en tus ramas. El tiempo te amó, y yo, ahora lo sé, también.

06 abril 2019

Rupi Kaur

no me fui porque
dejara de quererte
me fui porque cuanto más tiempo
me quedaba menos
me quería a mi misma

                                                              Otras maneras de usar la boca. Rupi Kaur

--.--

Madrid. Calle Leganitos. año 1961 - Visto en @ungatopormadrid

22 marzo 2019

Yo te sé


@}-}---

"Desde que aprendo de ti soy mas feliz.
 Es por ello que yo no creo en ti: yo te sé."

                                                    Elvira Sastre


05 marzo 2019

El sol y sus flores


muchos lo intentaron
pero fracasaron al cogerme
soy el fantasma de los fantasmas
en todas partes y en ninguna
soy trucos de magia
dentro de la magia de dentro de la magia
nadie se ha dado cuenta 
de que soy un mundo envuelto en mundos
doblada en soles y en lunas
puedes intentarlo pero
no me pondrás esas manos encima 
            El sol y sus flores de Rupi Kaur

06 enero 2014

Asidero en la oscuridad

Imagen de Mysantropia vista en flickr

Estoy ahí sentado
borracho
escuchando las
mismas sinfonías
que me dieron
la voluntad de seguir adelante
cuando tenía 22.

40 años después
ni ellas ni yo tenemos la misma magia
precisamente.

deberías haberme
visto entonces
tan
esbelto
sin
barriga
era
todo nervio
demacrado:
violento, fuerte,
loco.

si me decías
una palabra
fuera de lugar
te partía el alma
allí mismo.

no quería que me
molestara
nada ni
nadie.

parecía estar
siempre de camino a alguna
celda
tras haber sido trincado por
hacer algo
en la avenida o
sus inmediaciones.

ahora estoy aquí sentado
borracho.
soy
una serie de
pequeñas victorias
y grandes derrotas
y estoy tan
asombrado
como cualquier otro
de
haber llegado
desde allí hasta
aquí
sin cometer ningún asesinato
ni haber sido
asesinado;
sin
haber dado con mi huesos en el manicomio.

mientras esta noche
me bebo a solas otra vez
el alma a pesar de todo el sufrimiento
pretérito
gracias a todos los dioses
que no estuvieron
de mi parte entonces.

                                    Charles Bukowski.

15 diciembre 2013

Momentos felices

Título de la imagen: Paseando vista en Trendencias 

MOMENTOS FELICES

Cuando llueve y reviso mis papeles, y acabo
tirando todo al fuego: poemas incompletos,
pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
fotografías, besos guardados en un libro,
renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,
y así atizo las llamas, y salto la fogata,
y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,
¿no es la felicidad lo que me exalta?

Cuando salgo a la calle silbando alegremente
—el pitillo en los labios, el alma disponible—
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican la alegría que así tiembla reciente,
¿no es la felicidad lo que se siente?

Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
y yo asisto al milagro —sé que todo es fiado—,
y no quiero pensar si podremos pagarlo;
y cuando sin medida bebemos y charlamos,
y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
y lo somos quizá burlando así la muerte,
¿no es la felicidad lo que trasciende?

Cuando me he despertado, permanezco tendido
con el balcón abierto. Y amanece: las aves
trinan su algarabía pagana lindamente:
y debo levantarme pero no me levanto;
y veo, boca arriba, reflejada en el techo
la ondulación del mar y el iris de su nácar,
y sigo allí tendido, y nada importa nada,
¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
¿No es la felicidad lo que amanece?

Cuando voy al mercado, miro los abridores
y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
los higos rezumantes, las ciruelas caídas
del árbol de la vida, con pecado sin duda
pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
regateo, consigo por fin una rebaja,
mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
y abre la vendedora sus ojos asombrados,
¿no es la felicidad lo que allí brota?

Cuando puedo decir: el día ha terminado.
Y con el día digo su trajín, su comercio,
la busca del dinero, la lucha de los muertos.
Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
sencillamente limpio y pese a todo, indemne,
¿no es la felicidad lo que me envuelve?

Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
«Estaba justamente pensando en ir a verte».
Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?

Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarme en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad que no se vende?

Gabriel Celaya                                  

31 agosto 2011

Rutina de mermelada


En aquella preciosa y soleada mañana de noviembre  se sentía pequeña y triste. Estaba allí sentada con los pies apenas rozando el suelo, meciéndolos en la silla como pescaditos al sol. Miraba hipnotizada las moléculas de polvo nadando entre sus piernas. Dejaba pasar el tiempo esperando, como cada día, que la casa se llenara de voces y de prisas. No podía pensar. Ya queda poco para la hora de la comida, apenas nada para dejar de respirar y pasar a ser alguien. En nada comenzará a sonreír.

Mañanas vacías, sin sentido ni horizonte. Rutina llena de mermelada.

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"El ser humano no ha nacido para que lo rompan."  Eric Fromm

Instantánea de David Graham "Waiting"





21 agosto 2011

Downtown train



DOWNTOWN TRAIN

Fuera otra luna amarilla
perfora la oscuridad, sí.
Salgo por la ventana a la calle
que brilla como una moneda nueva.
Los trenes que van al centro van llenos de todas esas chicas de Brooklyn.
Intentan con esfuerzo escaparse de sus pequeños mundos.

Las saludas con la mano y se dispersan como cuervos.
No tienen nada que pueda alguna vez cautivar tu corazón,
sólo son espinas sin la rosa.
Ten cuidado con ellas por la noche.
¡Oh, si yo fuera el único que eligieras!
¡Oh, nena! ¿Me escuchas ahora? ¿Me escuchas ahora?

Te veré esta noche en el tren que va al centro.
Cada noche es lo mismo: me dejas solo otra vez.

Conozco tu ventana y sé que es tarde.
Conozco tus escaleras y tu portal.
Bajo por la calle y paso por tu puerta.
Me quedo bajo la luz en la calle Cuatro.
Tú los observas mientras caen, nena, todos tienen ataques al corazón.
Se quedan para el carnaval, pero nunca te recuperarán.

Te veré esta noche en el tren que va al centro
donde cada noche, cada noche es lo mismo, nena.
Te veré esta noche en el tren que va al centro.
Todos mis sueños caen como lluvia, nena, sobre el tren que va al centro.

Letra y canción de Tom Waits del disco Rain Dogs (1985)
Instantánea de Fernando Rey "Vias"




08 julio 2011

Instantes



CÓMO LA LUNA
CÓMO LA LUNA HOY
EN SILENCIO

CÓMO TUS OJOS
COLOR DE MAR
TUS OJOS
EN SECRETO

CÓMO LA LUZ
NACIMIENTO
TUS PENSAMIENTOS
ROJO FUEGO
VERDES CAMINOS
CAMINOS
DE DESCONSUELO


Instantánea de Sébastien Simonot vista en Photo.net


06 julio 2011

Silencio



El viento avanza suavemente sobre el valle. Acaricia cada uno de mis sentidos llenando de música y movimiento todo lo que me rodea; cruzando, impávido, los campos de cerezos; meciendo, con su aliento, delicadamente las flores. --Sé que estás a mi lado. Sé que me hablas--. El viento pasa, sin mirar atrás, da la vuelta a aquella colina y antes de ponerse a jugar con los árboles deja caer sobre mí, en forma de rocío, el dulce perfume de las flores.

Ya pasaron los días de hablar ahora necesito silencio… y soledad.

Fotografía de Helena Blein "Cerezos Valle del Jerte"


02 julio 2011

La belleza se revela cada día

Eres como la luz del atardecer en verano sobre el paisaje castellano. Suave y aterciopelada, abrazando el horizonte cubierto de trigales pesados y llenos. Así te siento. Allí te busco.
Misteriosa. Casi perfecta. Me inundas de una agradable sensación que extiende y engrandece todo lo que toca. Te veo en sus miradas, en la mirada de todos, en todos y cada uno de los colores del alma; unificadora de deseos, de sueños. Miraré siempre en tu dirección, sin apartar los ojos. Seguiré tu estela y amaré tus sombras. Buscaré tu caricia y tu consejo.
Apretada a mi pecho, entre suspiros, te guardo; allí donde la angustia aprieta el alma impidiéndome respirar; cerca de lo profundo, donde late la vida.
Los recuerdos se apartarán de mí. Quedaré sola y perdida entre miradas desconocidas e inquisidoras; pero se, si, lo se, que tu presencia me será siempre cercana y querida. Me acompañarás más allá del horizonte, al final del camino, allí donde -sin duda- todo comienza de nuevo.

Llorar no resulta tan sencillo cuando en el corazón ya no queda nada.

17 mayo 2011

Así de mucho!


Despertarme todos los días
y saberte cerca
casi tocándome con la mano
defendiendo la sangre en el tiempo.
Eres tú como la seda, con todo,
esa parte de mi, igual a mi
que me acompaña melodiosamente,
y en tu mirada
reflejos de mi
y en tu sonrisa
mis labios
toda yo, como tú
dos iguales de la mano
desde el principio
al fin
A mi hermana. 

Fotografía de MY Jalilli 


25 abril 2011

El crujido de la seda (IV). Lilian Elphick

Imagen de Kancano "Suave"
El pañuelo es morado y amarillo, con caballos pequeñitos, de color marrón. Lo usé en el cuello como una corbata suelta. En ese entonces la seda no crujía; era suave, fluía en mí. Suave de piel enmascarada de galopes; protegida del viento de las extensas llanuras, aquellas praderas que continúan hasta la costura en ángulo recto. Y los tepees, marrones también, eran mis múltiples hogares. El fuego se consumaba en el rito necesario del calor; hervía el agua en la olla mientras tú y yo nos acariciábamos en esa eternidad tan propia del amor. El pañuelo sabía esperar en el rincón donde la luz entraba fragmentada.

La enfermedad vino con expresión impávida. Pronto, fue una sutura de finales rotos. Soñé con cuchillos, con el filo de una proximidad que no llamaré muerte. No ahora en que me miro al espejo y observo mi cabeza sin pelo. Primero, me hice una trenza. Una larga y negra nervadura, un cordón umbilical, una risa amarrada. La tijera hizo bien su trabajo. Cortó donde tenía que cortar. Después, fue fácil. Tijeretazos, juegos, y los pelos caían y caían arriba del lavamanos, en mis pechos, en el suelo. Tenía la boca llena de pelos cuando el zumbido me repletó los oídos de dobleces, alforzas y encarrujados.

El silencio apareció cuando gozaba de mi cráneo. Era la acción rápida del espejo que me devolvía la trenza para guardarla yo en el cofre y olvidar el pasado para siempre. El pañuelo formó parte de mi futuro, era el porvenir. Los caballitos relinchaban en mi cabeza. Fue un lapso (para qué decir ‘de tiempo’) de felicidad en cuclillas.

No quiero hablar de lo mal que comencé a sentirme. No quería empequeñecerme y cantarle a mi pellejo la marcha fúnebre.

Pero los cuchillos sí cantaban su melodía de afilada zampoña, mientras los caballos, cansados de correr, pastaban en esas praderas sedosas.

Sabrás disculparme si no vuelvo. La verdad es que ya partí y me alejé, ya caminé por mi época convulsa, ya vi la guerra y el hambre con boca de amapola. Te vi desnudo y sonriendo, dispuesto a amar, palabra por palabra. Ya escribí. El mar-tigre de arena; loba de mentira. Ya escribí. Ya viví.

Microcuento de Lilian Elphick en Ojo Travieso


22 marzo 2011

A mi manera

Instantanea de Cohetes naranjas "Puede que no me guste correr tanto..."

Y ahora, el final está aquí,
Y entonces enfrento el telón final.
Mi amigo, lo diré sin rodeos,
Hablaré de mi caso, del cual estoy seguro.
He vivido una vida plena,
Viajé por todos y cada uno de los caminos.
Y más, mucho más que esto,
Lo hice a mi manera.
Arrepentimientos, he tenido unos pocos
Pero igualmente, muy pocos como para mencionarlos.
Hice lo que debía hacer
Y lo hice sin exenciones.
Planée cada programa de acción,
Cada paso cuidadoso a lo largo del camino.
Y más, mucho más que esto,
Lo hice a mi manera.
Sí, hubo oportunidades,
Estoy seguro que lo sabían,
Cuando mordí
Más de lo que podía masticar.
Pero al final,
Cuando hubo duda,
Me lo tragué todo y luego lo dije sin miedo.
Lo enfrenté todo y estuve orgulloso,
Y lo hice a mi manera.
He amado, he reído y llorado.
Tuve malas experiencias, me tocó perder.
Y ahora, que las lágrimas ceden,
Encuentro tan divertido
Pensar que hice todo eso.
Y permítanme decir, sin timidez,
'Oh, no, oh, no, a mí no, yo sí lo hice a mi manera'.
Pues que es un hombre, ¿qué es lo que ha conseguido?
Si no es a sí mismo, entonces no tiene nada.
Decir las cosas que realmente siente
Y no las palabras de alguien que se arrodilla.
Mi historia muestra que asumí los golpes
Y lo hice a mi manera.
Sí, fue a mi manera.
Letra de "My way" de Frank Sinatra (1967)


"Lo que es capaz de matarte también puede hacerte renacer" (Boris Božic)


16 marzo 2011

Ne pas déranger

by Rut(h) "Descanso"

Siento cómo se me van cerrando los ojos, cómo todo comienza a nublarse. No se si es sueño, cansancio, cordura o una mezcla de todo, pero las cosas dejan de tener el peso que tenían hace un minuto y la gravedad deja de ser importante.

Cierro los ojos y una sensación de alivio crece y crece, el silencio lo llena todo. Seguramente en un segundo me quedaré dormida...

Las agujas del reloj ya no suenan… la calle enmudeció de repente y los monstruos regresarán por fin a su escondite.




26 febrero 2011

Una furtiva lágrima

Imagen de Llona Wellmann "Tear Drop"
Nemorino

Una furtiva lágrima
en sus ojos despuntó,
a aquellas alegres jóvenes
envidiar pareció.
¿Qué más buscando voy?
¿Qué más buscando voy?

Me ama, sí, me ama, lo veo, lo veo.

¡Un solo instante los latidos
de su hermoso corazón sentir!
Mis suspiros confundir
por poco con sus suspiros.
Los latidos, los latidos sentir,
¡confundir los míos con sus suspiros!

¡Cielos, se puede morir...!
No pido más, no pido.
¡Ah! ¡Cielos, se puede, se puede morir...!
No pido más, no pido.
Se puede morir...
¡Se puede morir de amor!

Aria "Una furtiva lágrima" de la ópera "El elixir de amor" de Gaetano Donizetti.