1.- Confía en la inteligencia colectiva. Vamos a cuidarnos. Vamos a compartir y redefinir el espacio público. Tenemos cabeza, tenemos sentido común, así que ante todo, mucha calma y alegría. Disfruta cuanto puedas, estarás viviendo algo histórico.
2.- Esta no es una manifestación como todas las demás. No te convoca un sindicato, ni una plataforma, ni un partido. El 15M es cosa de todo el mundo, así que, tú también eres convocante. Tienes un gran poder y también una gran responsabilidad.
3.- Queda con tus amigos y amigas, avisa a la familia para que vaya también. Llévate a los peques y anima a los más mayores. No vamos a dar un paseo, sino a construir un lugar donde cualquiera pueda participar. Encontrarte con gente diferente a la que consideras un igual siempre es un lujo.
4.- No vamos a dejar que malotes de uniforme o disfrazados de paisano corten el buen rollo. Documenta cualquier agresión o provocación policial y difúndela por redes sociales. Da rabia que nos provoquen, pero más rabia da caer en la trampa. No olvides que reciben órdenes y que ante las agresiones sólo nos protege la presión ciudadana.
5.- Recuerda: Respeto. Repetimos. Respeto. Pero respeto no consiste en sacar el policía que llevas dentro. Respeto significa cuidado mutuo hacia dentro y hacia fuera. Dialoga si no estás de acuerdo y valora si tu postura es compartida por mucha otra gente. Confía en la persona que tienes al lado para que esa persona sienta esa misma confianza.
6.- Es muy grande que además de la plaza en la que te encuentres, haya más plazas y más ciudades tomadas. Pero quizás las autoridades pongan problemas para utilizar el espacio público en alguna de ellas. La mejor manera de echar una mano a la gente de otro lugar es que quedes en tu plaza. Mantenernos en la calle, hacernos visibles.
7.- Si una plaza fuera cerrada por la policía, recuerda lo que aprendimos en agosto. Somos mucho más potentes en movimiento por la ciudad que quietos en un sitio. No pueden mantener una plaza blindada por mucho tiempo mientras la gente toma otros lugares.
8.- No olvides que la manifestación del 12 de mayo es un punto de partida. Hay muchísimas actividades organizadas y seguro que se nos ocurren otro montón para hacer. Toma la plaza para crear, inventar y disfrutar de la primavera.
9.- Vale, y ahora algo importante. Vamos a encontrarnos y construir potencia colectiva. Vamos a parar y tomar aire ante la frenética agenda de recortes y estafas. Sesión parlamentaria de la gente común. Estamos listos para crear tesoros y dibujar los mapas para llegar hasta ellos.
10.- Las plazas y las redes son partes de lo mismo. Después del #12M15M seremos más gente, mejor conectada, más sabia y más ilusionada. Hay muchas maneras de participar y formar parte de la República del 99%. No estamos sólos y juntas decimos: ¡Sí se puede!
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Pd.1- Si estás en Madrid y ves a una mujer que se hace pasar por indignada pero es delegada del gobierno, puedes invitarle a que lave su dinero o a que participe en la sesión psicotrópica “La ley es igual para todos“.
Pd. 2- Si vives en Barcelona ni se te ocurra disfrazarte de Gandhi, para Felip Puig fue un tío muy chungo que se sentaba en la calle de manera violenta y hacía resistencia pasiva grande a más no poder.
10/12/2012
Madrilonia.org
Llegamos aquí sin mucho equipaje, con muchos recuerdos y alguna que otra pérdida. Solo se trata de empezar otra vez.
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23 mayo 2011
Nueve de la noche
Son las nueve de la noche de un domingo. En Sol, junto al acceso principal del Metro, se debaten propuestas sobre sanidad pública, educación y cultura; se toman decisiones sobre las comisiones del movimiento; se invita a la gente a participar; se recuerda que hablar delante de todos no es tan fácil, «que da yuyu», que hay que tener respeto y paciencia; se pide que la primera exigencia del M15M sea la absolución de los detenidos y se acuerda que de absolución nada, que debemos exigir el sobreseimiento de los casos. En Sol, junto al acceso principal del Metro, hay minutos hasta para insistir en la importancia de redactar bien las peticiones y de aprender de los que saben y se han ofrecido a enseñar.
Como la Comuna de París en 1871, la España que despierta advierte a la dormida: «nuestro triunfo es vuestra única esperanza». Pero parte de la España dormida no está dormida, sino podrida hasta la médula; y otra parte, algo mayor, se resiste tanto a ver la realidad que se sorprende cuando las televisiones escupen los resultados de unas elecciones que ya eran noticia vieja hace un mes, tres meses, seis meses, un año. Si hubieran mirado a tiempo. Si hubieran escuchado a tiempo. Si hubieran hecho algo a tiempo; algo digno, se entiende, porque no hacer nada es hacer mucho, y guardar silencio cuando se acalla y se castiga a los que anuncian lo que va a pasar, es hacer bastante.
Son las nueve de la noche de un domingo. Mientras los medios dedican sus ediciones al pasado, Sol vive. «No es vivir, es huir», alegan el cínico y el idiota; pero si fuera huir, lo sería en el sentido de Blas de Otero: «Salió una noche/ echando espuma por los ojos, ebrio/ de amor, huyendo sin saber adónde:/ adonde el aire no apestase a muerto.» Tomamos decisiones que triunfarán o no, pero las tomamos; reforzamos la voluntad de cambiar las cosas y volvimos a hablar. Los que nos culpan, mienten; los que se deprimen, llegan tarde. «No nos representan», insistimos. Ni estamos aquí para velar un cadáver ni vamos a derramar lágrimas por él. Que las derramen otros: sus beneficiarios.
Instantánea de Lunazul 76 en Flickr
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