Es larga la tarde
como el camino curvo hasta tu casa
por donde regreso arrastrando los pies
hasta mi cama sola
a dormir con tu olor engarzado en mi piel,
a dormir con tu sombra.
Es larga la tarde
y el amor redondo como el gatillo de una pistola
me rodea de frente, de lado, de perfil.
El sueño pesa sobre mis hombros
y me acerca de nuevo a vos
al huequito de tu brazo,
a tu respiración,
a una continuación infinita de la batalla
de sábanas y almohadas que empezamos
y que pone risa
y energía
a nuestro cansancio.
Llegamos aquí sin mucho equipaje, con muchos recuerdos y alguna que otra pérdida. Solo se trata de empezar otra vez.
13 diciembre 2006
Es larga la tarde
Obituario con hurras
Vamos a festejarlo
¡Vengan todos!
Los inocentes
Los damnificados
Los que gritan de noche
Los que sueñan de día
Los que sufren el cuerpo
Los que alojan fantasmas
Los que pisan descalzos
Los que blasfeman y arden
Los pobres congelados
Los que quieren a alguien
Los que nunca se olvidan
Vamos a festejarlo
Vengan todos
El crápula se ha muerto
Se acabó el alma negra
El ladrón
El cochino
Se acabó para siempre
¡Hurra!
Que vengan todos
Vamos a festejarlo
A no decir la muerte
siempre lo borra todo
Todo lo purifica
Cualquier día la muerte
No borra nada
Quedan siempre las cicatrices
¡Hurra!
Murió el cretino
Vamos a festejarlo
A no llorar de vicio
Que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
Se acabó el monstruo prócer Se acabó para siempre
Vamos a festejarlo
A no ponernos tibios
A no creer que este
es un muerto cualquiera
Vamos a festejarlo A no volvernos flojos
A no olvidar que este
¡es un muerto de mierda!
11 diciembre 2006
Con Chile en el corazón. (A Pablo Neruda)
Imagen y pie de foto de ElPaís.com - FotosEl golpe contra Allende
El 11 de septiembre de 1973, Augusto Pinochet protagoniza un golpe de Estado contra el Gobierno de coalición de izquierdas de Salvador Allende con el apoyo inicial de Estados Unidos. El Ejército bombardea el palacio presidencial de la Moneda, en el que se encontraba el presidente Allende quien, tras dirigirse a la nación en un discurso por radio, se quita la vida con un fusil que le había regalado Fidel Castro, según la versión oficial.
No dormireis, malditos de la espada,
cuervos nocturnos de sangrientas uñas,
tristes cobardes de las sombras tristes,
violadores de muertos.
No dormireis.
Su noble canto, su pasión abierta,
su estatura más alta que las cumbres,
con el cántico libre de su pueblo
os ahogarán un día.
No dormireis.
Venid a ver su casa asesinada,
la miseria fecal de vuestro odio,
su inmenso corazón pisoteado,
su pura mano herida.
No dormireis.
No dormireis porque ninguno duerme.
No dormireis porque su luz os ciega.
No dormireis porque la muerte es solo
vuestra victoria.
No dormireis jamás porque estais muertos.
Últimas palabras ( 9:10 a.m.)
«Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.» Por Salvador Allende.
26 noviembre 2006
"Se condena a De Juana Chaos..."
Catedrático de Derecho Penal de la UCLM.
El País. Opinión. 24-11-2006
Conviene recordar que todas (absolutamente todas) las resoluciones judiciales pueden ser criticadas en un sistema democrático; hace años que desapareció el delito de desacato. La Audiencia Nacional ha condenado a De Juana Chaos por el contenido de sendos artículos publicados en el diario Gara en diciembre de 2004, artículos en los que denunciaba el trato procesal recibido (su no "excarcelación") y la situación penitenciaria de los presos de ETA, aludiendo con nombres y apellidos a un juez central de Vigilancia Penitenciaria y a varios funcionarios de prisiones, acusándoles de actuar al margen de la ley e incluso, en algún caso, de cometer delitos concretos (torturas, malversación de caudales públicos, etcétera), menciones que quizá habrían servido para que estas personas se querellaran contra De Juana Chaos si hubieran considerado calumniosas dichas imputaciones, cosa que no hicieron, pero no para calificarlas como amenazas, que es el delito por el que se le ha condenado.
La sentencia define la amenaza como "el anuncio, mediante hechos o palabras, de la causación a otro de un mal, con apariencia de seriedad y firmeza". Advierte, por otra parte, de que se trata de un delito circunstancial, que exige tener en cuenta el contexto en el que se desarrollan los hechos y las características de los sujetos involucrados. Hasta ahí, la Audiencia Nacional reproduce la jurisprudencia tradicional del Tribunal Supremo sobre esta figura delictiva.
El problema comienza cuando tiene que definir ese "mal" que constituye el eje de la acusación, sencillamente porque en los artículos escritos por De Juana Chaos no aparece conminación alguna, salvo una exclamación genérica, dirigida al Estado español, del siguiente tenor: "¡Sacad vuestras sucias manos de Euskal Herria! Sí, sacadlas, porque otro camino sólo implica más sufrimiento, o el futuro terminará demostrando, sin duda, que os quedasteis sin ellas", expresión a la que desgraciadamente ya estamos acostumbrados y que constituye una de las ideas (?) centrales del discurso abertzale e incluso podría considerarse -si me apuran- una demostración de enaltecimiento o justificación del terrorismo, delito castigado con hasta dos años de prisión, pero no una amenaza directa contra nadie.
La sentencia reconoce que "los artículos periodísticos no contienen de forma exacta la descripción del mal", pero interpreta que el "señalamiento" de las personas mencionadas podría considerarse una amenaza "velada", pues dichas alusiones no las efectúa un individuo cualquiera, sino "un miembro de la organización terrorista ETA con numerosos asesinatos a sus espaldas", lo que permitiría inferir que De Juana Chaos incluyó los nombres con el propósito (afirmado sin prueba alguna en la sentencia) de encargar a otros miembros de la banda que atentasen contra los aludidos. Extraña maniobra, si se tiene en cuenta que éstos eran bien conocidos en la órbita abertzale y que los artículos se publican cuando habían pasado casi dos años desde el último atentado de ETA y siete desde que la banda armada anunciara que los funcionarios de prisiones habían dejado de ser objetivos de la misma, circunstancias que debían pesar en la valoración del Tribunal tratándose de un delito "circunstancial", como la propia sentencia no deja de recalcar.
Por ello, de su lectura se extrae la inquietante conclusión de que la maldad requerida para construir el delito de amenazas reside no tanto en los actos de De Juana Chaos como en su propia persona, alguien condenado por asesinato cuya abyección permite atisbar siniestras intenciones tras su denuncia con nombres y apellidos. Ése es el pilar en el que se apoya realmente la condena a más de 12 años de prisión. Y por ese motivo, la sentencia resulta inaceptable.
Cuando el Derecho Penal deja de castigar hechos concretos para inclinar el fiel de la balanza en contra del acusado por sus características personales, incluido el historial delictivo, abandona el modelo propio del sistema democrático para incurrir en un insostenible "Derecho Penal de autor", plasmado recientemente en las medidas antiterroristas adoptadas por Estados Unidos a raíz de los atentados del 11 de septiembre, de todos conocidas y contestadas con firmeza por el Tribunal Supremo de aquel país hace poco. Un viento autoritario que ha llegado a los países europeos, cuya fuerza doblega los límites democráticos y lleva a una vergonzosa justificación de la asfixiante y arbitraria intervención del Estado bajo la coartada de incrementar la seguridad del individuo.
Buen momento para recordar, una vez más, aquellas sabias palabras de Bertolt Brecht, cuando advertía al ciudadano que miraba para otro lado mientras la policía detenía arbitrariamente a otro ciudadano de que algún día quizá le detuvieran a él y entonces no habría nadie que protestara por la injusta detención. Ése es el riesgo que corremos todos cuando el aparato punitivo castiga a alguien sin fundamento, aunque el condenado sea un asesino reincidente.
Para leer los artículos escritos por De Juana Chaos al periódico Gara:
Artículo del 01.12.2004 titulado "El Escudo"
Artículo del 30.12.2004 titulado "Gallizo"
24 noviembre 2006
Destino de las explicaciones
23 noviembre 2006
El club de las horas contadas
"Por primera vez en mi vida
sé adonde quiero llegar,
por primera vez en mi vida
elijo cuándo quiero llegar.
He cambiado mi pasado de plomo
por un futuro sin gravedad.
He dejado de llamarme "nosotros"
y tengo un nombre que es de verdad.
Dejo el club de las horas contadas
donde hace años que el tiempo se acaba.
La soledad es una ventana
que puedes abrir o puedes cerrar.
Nunca fui un rebelde sin causa
tuve causas hasta cansar,
así que no me arrepiento de nada
que otros lo hagan en mi lugar.
Dejo el club de las horas contadas,
dejo a todos los que me dejaron.
La soledad es una ventana paciente
que puedes abrir o puedes cerrar."
21 noviembre 2006
¿Qué pasaría si....
Tercera colaboración del abogado David Bravo en el programa de televisión Noche Sin Tregua
Para aquellos que no pudieron verlo en directo, en blogoff hacen un comentario sobre este tema y nos presentan el video de la última colaboración así como de las otras dos anteriores.
19 noviembre 2006
Tratando de escapar del día
Es martes y no hace frío
estoy acompañado
por paredes carcomidas
que
simulan rostros
y por pisos de madera
y por el viento angustiado
que sopla afuera
y por el sonido del papel
como un leve grito
estamos expuestos al sol
y a la tristeza
y a la muerte
y
sólo tenemos
botellas vacías
y el mundo está sucio
y la ciudad
ha enloquecido
y no sabemos
si culpar
a el sol o a el mar
Llegamos demasiado
pronto a una edad
no conveniente
y la
poesia no tiene
nada que ver
con nosotros
Ojos encendidos
como brasas
manos asustadas
como peces
cuerpos clausarudos
Mientras hago
falsos mapas
de viaje
mis pies van
dibujando
lineas a través
del polvo
Y yo trato
de escapar
de la miseria
de este día...
16 noviembre 2006
Remedios la bella
-¿Te sientes mal? -le preguntó.
Remedios, la bella, que tenía agarrada la sábana por el otro extremo, hizo una sonrisa de lástima.
-Al contrario -dijo-, nunca me he sentido mejor.
Acabó de decirlo, cuando Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerones y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria.
15 noviembre 2006
Indiferencia
Aun hay fuerza y por consiguiente esperanza donde se ven arranques violentos, pero cuando se apaga todo movimiento, cuando no hay pulso, cuando el frió ha llegado al corazón ¿Qué esperar entonces, sino una próxima e inevitable disolución?. Lamennais
14 noviembre 2006
115 mentiras sobre los atentados del 11 septiembre
Análisis del informe de la «comisión investigadora» presidencial
Sigue sin haber una versión oficial sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. No se ha abierto investigación judicial alguna sobre los propios atentados ni la menor investigación parlamentaria. No hay más que una versión gubernamental recogida en un informe presentado por una comisión presidencial. El profesor David Ray Griffin, autor de una obra de referencia en la que estudia ese informe, encontró en ese texto 115 mentiras aquí enumeradas.
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Para cada mentira nos referiremos a los análisis que hace el profesor David Ray Griffin en su obra Omisiones y manipulaciones de la Comisión Investigadora. Las cifras que aparecen entre paréntesis se refieren a las páginas de la edición original estadounidense de ese libro.
1. Omisión de la prueba de que por lo menos 6 de los supuestos secuestradores aéreos (entre ellos Waled al-Shehri, acusado por la Comisión de haber apuñaleado a una azafata del vuelo UA11 antes del choque del avión contra la torre norte del World Trade Center) están vivos actualmente (19-20).
2. Omisión de pruebas sobre Mohamed Atta (como su pronunciada inclinación por la bebida, por la carne de puerco y las exhibiciones eróticas privadas o lap dances) que contradicen las afirmaciones de la Comisión de que Atta se había convertido en un fanático religioso (20-21).
3. Confusión voluntariamente creada alrededor de las pruebas que demuestran que Hani Hanjur era tan mal piloto que nunca hubiera sido capaz de lograr estrellar un avión de pasajeros contra el Pentágono (21-22).
4. Omisión del hecho que las listas de pasajeros (flight manifests) que se hicieron públicas no contenían ningún nombre árabe (23).
5. Omisión del hecho que nunca, ni antes ni después del 11 de septiembre, se ha visto que un incendio haya provocado el desplome total de un edificio con estructura de acero (25).
6. Omisión del hecho que los incendios de las Torres Gemelas no fueron ni extremadamente extensos ni especialmente intensos y que ni siquiera duraron mucho tiempo comparados con otros incendios ocurridos en rascacielos (con estructuras) similares sin que estos últimos se desplomaran (25-26).
7. Omisión del hecho que, dada la hipótesis que el incendio provocó los derrumbes, la torre sur, que fue golpeada después que la torre norte y afectada por un incendio de menor intensidad, no debería haber sido la primera en desplomarse (26).
8. Omisión del hecho que el edificio n°7 del World Trade Center (contra el cual no se estrelló ningún avión y que sólo sufrió pequeños incendios muy localizados) también se desplomó, hecho sobre el cual la Agencia Federal para el Manejo de Situaciones de Emergencia (FEMA) confesó que no podía ofrecer ninguna explicación (26).
9. Omisión del hecho que el derrumbe de las Torres Gemelas (y el del edificio n°7) presenta al menos 10 características de haber sido producto de una demolición controlada (26-27).
10. Afirmación según la cual el núcleo de la estructura de cada una de las Torres Gemelas era «un pozo de acero vacío», afirmación que niega la presencia de 47 columnas de acero macizo que eran en realidad el centro de cada torre. Según la teoría del «apilamiento de pisos» (the «pancake theory») que explica los derrumbes, varias decenas de metros de esas columnas de acero macizo debieran haber quedado en pie (27-28).
El resto de las mentiras.. voltaire.net
*David Ray Griffin
Ancien professeur de logique et de théologie à l’université de Claremont
Los artículos de este autor
El autostopista
Cada vez estoy mas lejos de mí. Cada vez me acuerdo menos del pasado, de quien fui, o era, que todavía soy, pero menos. El camino es lento, y duro, y sinuoso. Pero sigo firme. Adelante. Ya no me río de lo mismo. Ni con la misma gente. Ya no disfruto de su compañía. Y les veo de manera diferente. Hay algo que ha cambiado en sus rostros, o algo ha cambiado en mi manera de ver las cosas. Escucho las mismas canciones, pero me dicen cosas diferentes aun conservar las mismas letras. O yo las interpreto de manera diferente. Las cosas que eran fundamentales ahora ya no lo son tanto. Lo que era trivial ahora cobra sentido. Lo que era inexplicable ya no lo es tanto, y su esclarecimiento se ve venir entre la neblina del miedo y la inseguridad. Mejor verlo venir poco a poco, para no colapsarnos, para no perdernos entre dudas y temores. Temor a la verdad, pura y dura... si es que existe, si es que somos capaces de soportarla... Y así estoy, luchando poco a poco contra lo que creía conocer, lo que creía saber... para descubrir quien soy, que quiero y adonde quiero ir. Y mientras pienso todo esto voy circulando con mi vehículo por la autopista, viendo pasar letreros anunciando salidas a destinos inciertos y desconocidos. Empiezo a ver una silueta en el arcen a lo lejos. Justo antes de tomar una salida. Es un autostopista. Sujeta un letrero donde pone: “A cualquier parte”. Levanto el pie del acelerador. Me acerco. Lo observo. Lo miro. Al verle el rostro de cerca me resulta familiar. Lo comparo con el que me observa desde el espejo retrovisor del coche y, sin pensarlo, mi pie pisa el acelerador y salgo de ahí volando, sin atreverme a mirar hacia atrás.
12 noviembre 2006
Cuando estés vieja
Cuando estés vieja y gris y soñolienta
y cabeceando ante la chimenea, toma este libro,
léelo lentamente y sueña con la suave mirada
y las sombras profundas que antes tenían tus ojos.
Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia
y con falso amor o de verdad amaron tu belleza,
pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
y amó los sufrimientos de tu cambiante cara.
E inclinada ante las relumbrantes brasas
murmulla, un poco triste, cómo escapó el amor
y anduvo en las cimas de las altas montañas
y entre un montón de estrellas ocultó su rostro.
Versión de Nicolás Suescún
11 noviembre 2006
Bush y los mexicanos: agujeros en el muro
Burlas en Internet a la valla entre EEUU y México
Agujeros en el muro de Bush
El imperio de la vergüenza
Imagen: Portada del libro "El imperio de la vergüenza" de Jean Ziegler Editado por Editorial Taurus, Madrid 2006
Resúmen del Libro:
Desde el 11 de septiembre estamos viviendo un retorno a la feudalización que ha proporcionado a las grandes multinacionales más poder que el que históricamente han tenido emperadores, reyes y papas. Los nuevos déspotas expolian sistemáticamente a los pueblos menos desarrollados y se apoderan en exclusiva de los recursos necesarios para el bienestar de la humanidad. Para lograr imponer este régimen de sumisión de los pueblos a los intereses de las grandes compañías privadas, existen dos armas que los nuevos señores feudales saben utilizar admirablemente: la deuda y el hambre. ¿Quiénes son estos cosmócratas que privatizan hasta el agua? En este libro revelador se rastrean sus métodos más sutiles, como patentar seres vivos, o imponer por la fuerza los cultivos transgénicos. Además, esta formidable maquinaria, diseñada para someter, maltratar y difamar a la ONU y a su secretario general, y ya no acepta ninguna de las limitaciones del derecho internacional, que se encuentra en estado agónico. Los señores de la guerra económica, no contentos con saquear el planeta, atacan a los Estados, cuestionan la soberanía popular, subvierten la democracia y destruyen las libertades de los hombres.
En todo el planeta se ha instalado sutilmente un imperio de la vergüenza y Jean Ziegler, que da muestras de un excepcional conocimiento del terreno que pisa, hace un llamamiento sin reservas contra éste. En la vergüenza se basó precisamente el impulso revolucionario de finales del siglo XVIII y, ahora, vuelve a haber una revolución en marcha: la insurrección de las conciencias, la insurrección del hambre.
* * * * * * * *
Reseña de Juan Torres López:
"El imperio de la vergüenza" es el último libro (que yo sepa) de Jean Ziegler, un profesor suizo al que admiro y que en los últimos años trabaja como relator de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación.
Ziegler nos demuestra y denuncia en este libro lo que viene ocurriendo en el mundo en que vivimos: “Los señores de la guerra económica han saqueado el planeta. Atacan a los estados y su poder normativo, cuestionan la soberanía popular, subvierten la democracia, saquean la naturaleza y destruyen a los hombres y sus libertades. Cuestionan radicalmente el derecho del hombre a buscar la felicidad. Ningún contrapoder constituido –ni estatal, ni sindical- está en condiciones de cuestionar su poder absoluto. En las calles de Nueva Delhi, miles de mujeres y niños, ciegos a causa de la nube de Bhopal, viven de la mendicidad. Mientras tanto, los señores de Dow Chemical viven parapetados en su rascacielos de Midland, en Michigan” (p. 271). Y recuerda entonces las palabras de Saint-Just: “Entre el pueblo y sus enemigos no hay nada en común, sólo la espada” (p. 272).
El libro más que un ensayo a base de reflexiones es una suma de experiencias que llevan necesariamente a la reflexión y que incitan, además, a la acción: ¿cómo quedarse quietos ante un mundo como este, cómo dejar de movilizarnos ante la crueldad de los poderosos, aunque sólo sea para levantar nuestro dedo acusador, cómo permanecer impasibles ante el crimen organizado del mercado y del dinero (del “dinero que mata” como recuerda siempre Jean Ziegler)?
En sus veintiún capítulos divididos en cinco partes y un epílogo, Ziegler narra sus experiencias personales como relator de las Naciones Unidas, sus encuentros con los poderosos funcionarios y con la miseria de medio mundo. Muestra la verdadera cara de la violencia, la estructural que mata a millones de seres sin miramiento y explica por qué la deuda externa y el hambre son las auténticas armas de destrucción masiva: ”No hacen falta ametralladoras, napalm, carros blindados para dominar y someter a los pueblos. Para eso, ya está la deuda” (p. 71).
En otros capítulos explica las razones auténticas de la miseria y el hambre en Etiopía, hace reflexiones interesantes sobre la experiencia de Lula en el gobierno, que no en el poder, y en la última parte descubre la verdadera cara de los “nuevos déspotas” (p. 259), arrogantes e impunes ante la muerte que se genera donde imponen su dominación, en todas partes.
El libro termina con un augurio radical, como radical ha de ser por necesidad cualquier atisbo de pensamiento comprometido en la situación en la que hoy día nos encontramos: "no soy un líder sindical -dice Ziegler-, ni el jefe de un movimiento de liberación, sino un intelectual con medios de influencia limitados. Mi libro plantea un diagnóstico. La destrucción del orden caníbal del mundo es el trabajo de los pueblos. Tiene que entablarse una guerra por la justicia social del planeta" (p. 274).
Un libro que hay que leer y que vale la pena difundir.
10 noviembre 2006
Con los ojos abiertos
Fotografía de Vivian Bibliowicz "Historias de V"Una Historia de Jesús Gómez Gutiérrez. La Insignia. Madrid, noviembre del 2006.
Más tarde o más temprano, todos perdemos. Lo sabe ella, pantalones blancos, abrigo blanco, botas blancas, pelo rubio, saliendo de la boca del Metro en febrero, a las doce y cuarto de la noche; lo sabe él, pantalones negros, abrigo negro, botas negras, pelo negro, aunque no es precisamente lo que piensa al verla subir los escalones. Y se encuentran arriba, opuestos entre sí y cambiados, porque la escena, que es así, blanco contra negro, sin metáfora, está tan trastocada como los personajes. Ángel o demonio. Arriba o abajo. Buen espectáculo para los escasos espectadores de esas horas, algunos de los cuales reconocen lo excepcional.
Hay dos formas de llegar a ese instante; una es retroceder en los años, hablar de lo que fue y de lo que no pudo ser; otra es avanzar en los años, verlos tal día como hoy de un tiempo por venir, en el mismo sitio, porque se invocan, se aparecen el uno al otro entre los árboles del Retiro, particularmente en noches de verano, y luego pasan los meses y dudan y al final suena el teléfono y es febrero y se encuentran en esa boca porque siempre, y esto no es menos llamativo, es punto intermedio entre sus territorios. De las dos formas, el azar elige la segunda; ya conoce su pasado, está al tanto del fondo de los ojos azul pálido y de los ojos entre marrones y verdes, los de ella y los de él por ese orden, coincidentes, en formas de luz y de luz por ese orden y de reir a carcajadas ambos.
Febrero, doce y diez de la noche. Él espera, arriba, desde hace unos minutos; tiene la costumbre de llegar antes, aunque es improbable que la cita se adelante a la hora. Piensa en lo que pensaba la última vez y la anterior y la anterior de la anterior, desde que alcanzó el final de la mujer que todavía no ha llegado a la estación, miró a su alrededor, retrocedió sobre sus pasos y no encontró nada que no estuviera, como advertencia y como declaración de principios, en un detalle ya comprobado, pensado, analizado, desmontado y vuelto a montar en el primer mes. Cuando se despiden, ella no mira atrás; de ninguna manera, en ninguna circunstancia, ni siquiera un leve giro de cabeza y una mirada oblícua. Nunca lo hace.
Es su clave; como el regreso es clave de él. No mira hacia atrás por fuera, pero sí por dentro, y no es ruego ni insinuación ni gesto de dominio, no espera que la siga, no es el látigo de una pose, no un juego que ya habría sido excesivo en el entonces de sus dieciocho, veinte años; y con razón de más, de los veinticinco o veintisiete, y de los treinta o treinta y dos y de los cuarenta y después. Es un adiós que contradice sus actos, sus palabras y el lenguaje de su cuerpo. Una masa de hielo que aparece, repentina, en mitad del calor, y se impone de forma sistemática con un punto final hasta el siguiente contacto. Un adiós cruel, si hubiera crueldad en ella. Un adiós desquiciado, si estuviera loca.
Todo en ella está explicado en los segundos anteriores y posteriores a la despedida. Beso, largo, con los ojos abiertos, como él. Giro y descenso por el mismo tramo y a veces por una calle lateral. Cuando se pierde en la distancia, se cierra el ciclo; no hay llamada al día siguiente, no se buscan, vuelven a pasar los días y los meses y hay momentos en los que casi podrían creer que ha sido un sueño, o una pesadilla, depende de si cuentan miradas, palabras, piel o descuentan la redención de la entrega, por insuficiente, por imposible, porque ella nunca se ha atrevido a alejarse totalmente de esa escalera y él, que bajaría a buscarla, que no lo dudaría, no tiene más opción que aceptar sus condiciones.
A las doce y catorce minutos, se apea del vagón. Es casi la hora. Y arriba, ya en la ráfaga de aire caliente que el desplazamiento del tren fuerza, que corre por los túneles más rápido que ella y la precede, él se pregunta de nuevo si no debería marcharse, ahora, mientras pueda, ser por una vez quien se aleja y quien mata. Si hubiera crueldad en ella, si estuviera loca; pero no la hay y no lo está
09 noviembre 2006
Absurdos del copyright
A propósito del rodaje de UNA NOCHE EN CASABLANCA hay una anécdota muy curiosa que se produjo cuando la Warner se enteró del rodaje de la misma. Amenazaron con demandar a los Marx por poner un titulo tan parecido al original (CASABLANCA rodada 5 años antes para la Warner).
Esta carta se la escribió Groucho Marx a la Warner.
(Textos citados de Groucho y Yo, de Groucho Marx. Edición Tusquets)
"Queridos Warners:
Aparentemente, hay más de una manera de conquistar una ciudad y de conservarla en propiedad. Por ejemplo, hasta el momento en que nos dispusimos a hacer esta película, no tenía ni idea de que la ciudad de Casablanca perteneciese en exclusiva a los hermanos Warner. Sin embargo, sólo pocos días después de hacer público nuestro proyecto, hemos recibido vuestro largo y amenazador documento legal, advirtiéndonos que no usemos el nombre de Casablanca. Por lo visto, en 1471, Ferdinand Balboa Warner, vuestro tatarabuelo, mientras buscaba un atajo para ir a Burbank, fue a parar a las costas de África y, alzando su bastón de alpinista (que más tarde trocó por cien acciones de la compañía), las llamó Casablanca.
No acabo de comprender vuestra actitud. Incluso aunque proyectéis reestrenar vuestra película, estoy seguro de que el espectador vulgar tendrá tiempo suficiente para aprender a distinguir a Ingrid Bergman de Harpo. Yo no sé si podría, pero desde luego me gustaría intentarlo.
Afirmáis que poseéis Casablanca y que nadie más puede utilizar ese nombre sin vuestro permiso. ¿Qué me decís también de "Hermanos Warner"?. ¿ También lo tenéis en exclusiva?. Probablemente, tenéis derecho a utilizar el nombre de Warner, pero, ¿y el de Hermanos?. Profesionalmente, nosotros éramos Hermanos mucho antes que vosotros. Realizábamos giras como Los Hermanos Marx cuando la Vitaphone no era más que un sueño en la mente del inventor, e incluso antes que nosotros ha habido otros Hermanos: los Hermanos Smith; los Hermanos Karamazov; y el "Hermano, ¿puede darme una perra gorda?". Originalmente se decía: "Hermanos, ¿pueden darme una perra gorda?", pero esto representaba repartir demasiado una perra gorda, de modo que prescindieron de un hermano, dieron todo el dinero al otro y lo redujeron a "Hermano, ¿puede darme una perra gorda?"...
06 noviembre 2006
Libertad vs. seguridad
04 noviembre 2006
Bienvenido a mi canción
Grupo: La fuga
Album: Calles de papel
Canción: Mi canción
Bienvenido a mi canción
De las noches sin dormir,
De los tragos sin calor,
De los labios que quieren compartir
El frío que sobra en el colchón,
El tiempo que pasa porque sí.
Bienvenido a mi canción
De una habitación de hotel,
De domingos sin corazón,
De promesas al amanecer
Que se olvidan antes de decir,
Que me ahogan cuando tengo sed.
De noche, cantando por la ciudad.
De día buscando, dónde estarás.
Despacito me levanto
Y me arrastro hasta el salón.
Mucho frío, desencanto
Y comienza esta canción
Y me va matando el sol.
Y me va matando el sol.
Y me va matando el sol.












